"Mi proyecto ofrece una solución para habitar el planeta Marte"

Alumni (Arquitectura). Director of IDEA Architecture Office

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Alumni (Arquitectura). Director of IDEA architecture office

29 May 2018


Pocos proyectos pueden presumir de que han captado la atención de la NASA. En la Universidad Europea hemos conocido al joven artífice de una de estas ideas que destacan del resto. No nos sorprende al conocer cuál es su línea de investigación: hacer habitable el lugar más inhóspito para el hombre, Marte. 

Conozcamos a este #AlumniUE, Alberto Villanueva, tinerfeño de 32 años que destaca en Londres con Mars UTOPIA.

  •         Háblanos del proyecto en el que se ha fijado la NASA y que habla sobre la impresión 3D, algo que está muy en el ADN de la Universidad gracias a su FabLab.
     

Mars UTOPIA surgió poco antes de este nuevo boom por el planeta rojo. Hay que reconocer que el factor suerte ha influido. El haber propuesto un proyecto en Marte, a la vez que NASA, ESA, SpaceX o Virgin apuestan más que nunca por la colonización del planeta rojo ha facilitado que hayan considerado mis ideas. En este caso, para mí, Marte me ofrecía las condiciones más extremas para experimentar e importar nuevos sistemas aquí, a nuestros territorios. Todo comenzó en un contexto teórico y casi artístico que se fue transformando, a través de la experimentación y la ciencia, en una propuesta plausible.

Mars UTOPIA ofrece una solución para la terraformación del planeta Marte utilizando la arquitectura y procurando que el impacto humano inicial en el planeta pueda ser mínimo.

Comenzaríamos imprimiendo en 3D en el planeta Marte utilizando parte de los recursos que el propio planeta nos ofrece, introduciendo una bacteria y un hongo que hemos investigado en diferentes laboratorios de biotecnología en Londres. La adición de estos elementos a la mezcla permitiría que tras un proceso en el que logramos derretir el hielo acumulado bajo determinados cráteres estudiados, el hongo (mycelium fungus) sería capaz de crecer a medida que la impresora genera la estructura final de la torre. La suma de diferentes torres en diferentes cráteres durante un período de tiempo, que hemos estimado en seis meses, conseguiría que a través de esta alteración del hongo fuéramos capaces de “transformar” grandes cantidades del CO2 en O2, “recuperando” en cierto modo esa fina atmósfera existente en el planeta.

Este fue el planteamiento inicial. Surgieron muchos problemas laterales que deben de resolverse. Entre ellos cómo el planeta fuera de su eje sufriría un continuo desgaste de esta nueva atmósfera y sus campos magnéticos.

El proyecto ha sido un primer paso pensando en cómo podríamos aplicar esta tecnología en ambientes extremos de nuestro planeta.

  •         ¿Cómo surge la idea de investigar en esta línea?
     

Durante mí proyecto de fin de carrera en la Universidad Europea de Madrid estuve desarrollando un edificio singular en Seúl. La investigación sobre este proyecto hizo que me interesara sobre los cambios que estaban ocurriendo en algunas ciudades. Seúl, apuntaba a ser una de las primeras ciudades más pobladas que perderían población en la próxima década. Entender elementos como la superpoblación o el reciclaje y crecimiento de las urbes me pareció muy interesante. Me propuse que esta investigación pudiera aplicarse en ambientes extremos de nuestro planeta, dadas las evidencias que demuestran que tendremos que adaptarnos a estos ambientes en un futuro próximo.

En 2014 me aventuré en nuevo reto. Volver a las aulas, pero esta vez en el Reino Unido, en Londres. Tomé una decisión arriesgada estudiando un máster en una institución relativamente pequeña pero que destacaba en los rankings mundiales de creatividad y diseño.

Durante el año de máster me ofrecieron mucha flexibilidad y decidí aventurarme en la impresión 3D. Tenía los recursos a mí disposición. Estuve en contacto con colegas de otras instituciones en Londres, gente que había desarrollado nuevas técnicas de impresión 3D. Fue un año de diversión: imprimir con arena del desierto, imprimir (y probar) comida en 3D, utilizar arcillas, cerámicas, hormigón. Siempre me había mostrado reacio a experimentar con mis manos. Y esta vez, decidí aventurarme con ello.

Tres y años y medio después me siento muy afortunado por poder hacer lo que me gusta. Sigo embarcado, a la vez que me dedico a la docencia y a mi pequeño estudio de arquitectura, en esta investigación; recibiendo semanalmente invitaciones a colaborar con instituciones y empresas interesadas en esta línea.

He podido asesorar en las oficinas de Richard Rogers en Londres, juzgar competiciones internacionales, recientemente he sido entrevistado en China junto con Elon Musk y otros colegas de la NASA y próximamente (junio y julio) estaré leyendo un nuevo research paper sobre este proyecto en Birbeck, University of London y University of Cambridge, junto con otros colegas interesados en investigación interdisciplinar.

Es todo un reto, y me faltan las horas, pero estoy muy contento y muy agradecido por el apoyo y los resultados obtenidos.

  •         ¿Qué recuerdas de tu paso por la Universidad?
     

Mi paso por la Universidad Europea de Madrid fue muy positivo. Me había mudado a Madrid tras completar más de la mitad de la carrera en otra Universidad. Fue todo un reto. Creatividad, flexibilidad e innovación son algunas de los términos que mejor reflejan lo que me encontré al llegar la Universidad.

Al principio fue un poco sobrecogedor porque el plan de estudios, a pesar de ser el mismo, me ofrecía más libertad de la que había aprendido a manejar anteriormente. Tuve el magnífico apoyo de muchos docentes que ahora puedo decir con orgullo que son mis colegas y con los cuales sigo en contacto. Guardo un recuerdo con mucho cariño. A pesar de la presión de una carrera de tanta exigencia como la arquitectura, conseguí disfrutar mientras aprendía. No lo he podido apreciar hasta que he tomado algo más de distancia y ha pasado el tiempo.

Las instalaciones y el profesorado me impactaron. El estudiante se siente especial en un HUB de conocimiento con esas magníficas características. Creo que nunca olvidaré mí primer día.

Durante la mañana, entré en el aula de proyectos y descubrí que mí tutora era Fuensanta Nieto, arquitecta cuya obra admiraba y sigo admirando muchísimo. Poco más tarde me senté en el comedor de la cafetería y tenía sentado a Lluis Bassat a mí lado. ¡Impactante! Muchas veces no apreciamos lo que tenemos, pero cuando miro hacia atrás y pienso en ello. Esa cercanía a figuras de envergadura creo que me ha ayudó a establecerme en Londres sin ningún miedo a colaborar con grandes figuras reconocidas.

  •         De lo que aprendiste en la Universidad, ¿qué es lo que más te ha influido más en tu día a día como profesional?
     

Creo que el no tener miedo a afrontar retos. Saber ver oportunidades. Los docentes en la Universidad Europea son muy cercanos, te preparan entendiendo que en poco tiempo serán tus compañeros profesionales. Quizás ese es uno de los motivos por los que me ha resultado tan sencillo adaptarme al mundo de la docencia y la investigación aquí en Londres. Todavía recuerdo cómo Fernando Espuelas, Fuensanta Nieto, Carlos J.Irisarri o José Luis Esteban Penelas, entre otros tantos, me animaron a disfrutar de ello.

  •        ¿Qué consejo le darías a los estudiantes que te ayudaron a formarte a ti?
     

A mí personalmente me ayudo ser una persona persevarante y las ganas y seguridad que tenía en lo que quería ser y hacer. Creo que lo principal es que tienen que saber encontrar la manera de disfrutar lo que están haciendo. Sé que es fácil decirlo y que es mucho más complicado cuando eres estudiante. El mundo profesional está cambiando vertiginosamente. Es un ambiente en el que cuántas más habilidades y más diversas seas capaz de incorporar más valioso serás.

Animaría a todo estudiante a no dejar de aprender y a divertirse aprendiendo. Tenéis que ser dueños de vuestro propio currículum y seréis dueños de vuestro futuro profesional. ¡Explorad! Aprended y colaborad con otros colegas de otros cursos, de otras disciplinas. El futuro es interdisciplinar.