Comunicados de Prensa

La relación entre los niveles de estrés y del sistema inmunológico, posible herramienta diagnóstica de inicio del Alzheimer

- La investigación, realizada por Jose Enrique de la Rubia Ortí y Pilar García Pardo, investigadores de la Universidad Europea de Valencia, ha profundizado, a través de un estudio piloto, en los mecanismos patogénicos de la enfermedad.

- Se ha evaluado el nivel de competencia del sistema inmunológico y de estrés que presentan personas sanas y pacientes de Alzheimer en grado leve, todas ellas mayores de 65 años.

- El estudio también confirma que la saliva es un método adecuado para cuantificar estos marcadores, un hecho muy relevante por ser una técnica poco invasiva y muy rápida.

Los investigadores de la Universidad Europea de Valencia Jose Enrique de la Rubia Ortí y Pilar García Pardo han detectado una correlación entre el sistema de estrés y el inmunológico. Es más, según su estudio, titulado “Impact of the relationship of stress and the immune system in the appearance of Alzheimer’s disease”, publicado recientemente en la revista “Journal of Alzheimer's disease”, ambos sistemas podrían ser nuevas dianas terapéuticas en la enfermedad de Alzheimer.

En el último siglo la esperanza de vida ha crecido a pasos agigantados, un hecho que está generando problemas sanitarios hasta ahora desconocidos debido al aumento de población en la tercera edad. Este hecho, unido a la falta de fármacos que curen la mayoría de las demencias, hace que las previsiones indiquen que el 50% de los que ahora son jóvenes alcanzarán los 90 años, y de ellos entre el 40% y el 60% sufrirán la enfermedad de Alzheimer (EA). Ante esta realidad, resulta imprescindible encontrar herramientas que faciliten un diagnóstico temprano.

Para ello, tal como señala el investigador de la Universidad Europea de Valencia Jose Enrique de la Rubia Ortí, “en la Universidad Europea de Valencia trabajamos desde hace dos años en detectar nuevos marcadores biológicos que nos sirvan para pronosticar rápidamente el riesgo a desarrollar la enfermedad, así como para diagnosticar el inicio de la patología. Esto permitiría tomar medidas rápidamente a través de la administración de fármacos y terapias no farmacológicas para evitar la aparición de la enfermedad, o enlentecer su desarrollo en cada caso”.
En la misma línea, la investigadora Pilar García-Pardo afirma que “es fundamental profundizar en los mecanismos neurobiológicos que originan la EA, pero también en todos los parámetros cognitivos, conductuales y emocionales relacionados con la enfermedad para poder avanzar en el conocimiento y desarrollar nuevas dianas terapéuticas eficaces”.

De este modo, durante su investigación, Rubia Ortí y García-Pardo cuantificaron las concentraciones de la inmunoglobulina A (IgA) y la hormona cortisol en 20 pacientes de Alzheimer en grado leve y 20 personas sanas sin deterioro cognitivo ni ninguna enfermedad crónica. El interés en cuantificar ambas moléculas se basó en que son elementos importantes tanto del sistema inmune como de la producción de estrés respectivamente, y la presencia de alteraciones en ambos sistemas se relaciona con la enfermedad de Alzheimer.

Tras la realización del estudio, se observó que existían diferencias estadísticamente significativas entre ambas poblaciones, estando más estresadas las personas sanas que los pacientes de Alzheimer; mientras que estos últimos presentaron mayor tasa de IgA que los sujetos sanos analizados. Por otra parte, la producción de ambos marcadores parece estar correlacionada, ya que en los participantes sanos el nivel de IgA fue mayor cuando el cortisol fue menor, y lo contrario ocurrió en los participantes con la demencia. Es decir, los pacientes de Alzheimer presentaron mayores alteraciones en el sistema inmunológico y menores tasas de estrés que los sanos, aunque con niveles todavía muy altos. Además, los pacientes que habían desarrollado dicha patología manifestaron menores niveles de cortisol y un sistema inmunológico más activo.

Asimismo, los investigadores confirmaron que la cuantificación en la saliva se presenta como un método adecuado para cuantificar estos marcadores, siendo su obtención nada invasiva, lo cual es muy positivo teniendo en cuenta las características de estos pacientes. La cuantificación se llevó a cabo a través de la técnica de inmunoensayo ELISA, que presenta gran sensibilidad para estas moléculas.

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