“El gran reto de promocionar la inclusión social y educativa de personas en situación de vulnerabilidad”

Las Clínicas de la Universidad Europea se unen durante la pandemia para trabajar juntas en una propuesta educativa de Challenge Based School con el fin de aprender a diseñar y desarrollar proyectos sociales y educativos.

Saquemos el lado positivo del coronavirus, como el de unir esfuerzos para trabajar a favor de los más vulnerables. Y eso es lo que han hecho durante este curso 2019-2020 ocho equipos de estudiantes y la profesora de la asignatura `Habilidades para la Intervención Social y Educativa con personas con responsabilidad penal´ que se imparte en los grados de Psicología y Criminología en la Universidad Europea. El objetivo para este nuevo reto estuvo muy claro desde el principio: favorecer la inclusión social de personas en situación de mayor vulnerabilidad de nuestra comunidad.

“Al tratarse de jóvenes con problemas, había que tener en cuenta las posibles situaciones en las que se encuentran y adaptarlas a las dinámicas a realizar, buscando siempre una mayor aceptación y colaboración de estos en ellas, intentando ser a la vez de gran utilidad.” Estas son algunas de las palabras de uno de tantos estudiantes que han hecho posible este reto.

Y para conseguir esa gran utilidad han optado por un tipo de metodología experiencial que les ha permitido salir del aula y trabajar en la cercanía junto a profesionales de distintas ONGs que tratan de promocionar el acceso a los derechos sociales. Han colaborado directamente con cinco organizaciones que trabajan en Madrid como el Centro de Emergencia de Acogida Temporal de Cruz Roja, la Fundación Diagrama con la que estos grupos de estudiantes han diseñado un proyecto sobre educación para favorecer la resolución pacífica de conflictos y la mejora de la convivencia con menores con medidas de responsabilidad penal, o el Proyecto de Prevención y tratamiento de la violencia filio parental de la Fundación Amigó.

Una experiencia que ha estado marcada por el trabajo y la constancia, por las ganas y la ilusión, y sobre todo por la satisfacción de ayudar a quienes menos disponen de esa ayuda, y así lo cuentan los propios estudiantes: “Lo que más me ha gustado del proyecto es empezar a ponerme en la piel de los demás, de esas personas tan jóvenes y con problemas, y ver realmente las desigualdades sociales a las que muchas veces se enfrentan, como puede ser la desigualdad económica o laboral”. “También me ha gustado mucho la capacidad que hemos tenido de pensar cómo trabajaríamos con ellos codo con codo y pensando qué hacer o cómo para que fuese algo dinámico, ellos lo pasasen bien y estuviesen relajados”.

Un proyecto que esperan poder terminar en los próximos meses cuando la emergencia sanitaria lo permita, y esperanza y empeño para ello no les falta.

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