Antonio Alonso nos recibe para conocer el ADN de su documental “El Abogado”

Actualmente trabajador del departamento de desarrollo de contenidos de canales como Comedy Central, Nickelodeon, MTV o Paramount Channel

Antonio Alonso es un alumni recién estrenado, finalizando la carrera hace apenas dos años. Teniendo clara su meta, comienza sus estudios en 2014, habiendo investigado y practicado por su cuenta antes de empezar.

Gracias a su esfuerzo y ganas por aprender, los profesores de la universidad, que conocían sus aptitudes, le ayudaron a trazar su camino. “Obtuve una beca de investigación en la Universidad Europea, por lo que durante más de seis meses, tuve la oportunidad de trabajar mano a mano con Manuel Carmona, investigador del Instituto Ramón y Cajal, donde mi función principal era documentar todo el proyecto de investigación a través de material audiovisual.”

Otro pilar fundamental en los años de universidad, son los compañeros, y Antonio encontró sus aliados perfectos para llevar a cabo su primer proyecto presentado a festivales. “Decidimos presentarnos al Villanueva Showing Film Awards 2018, el festival de cine universitario más prestigioso a nivel nacional. Siendo director del cortometraje "Malthus", conseguimos el primer premio (6000 dólares) y los accésits a mejor dirección de producción y mejor edición, siendo el corto más premiado de la edición. Posteriormente, conseguimos que el cortometraje fuera seleccionado en el Festival Internacional de cine fantástico de Sitges.”

Conociendo su recorrido anterior, Antonio Alonso nos cuenta en profundidad sobre su obra más importante, el documental “El Abogado”

La idea del documental surgió unos días después de que Ignacio Echeverría falleciera defendiendo a personas inocente con su monopatín. Creí, desde un primer momento que la acción de Ignacio debía ser dignificada con la realización de un documental que contara la historia. Un homenaje que fuera para siempre y no fuera efímero.

Más tarde, hablaría con Ignacio Sánchez, director de fotografía del proyecto y alumni de la Universidad Europea, para comentarle la idea y juntos decidimos ponernos a la obra para sacar adelante el proyecto.

Había conocido a Ignacio Echeverría cuando tenía trece o catorce años mientras hacíamos skate y tenía grandes recuerdos de él. Mi intención era que el documental tuviera un punto de vista muy personal a través del estilo narrativo, las imágenes y la música.

Quería, desde un primer momento, que la historia fuera contada por sus familiares y amigos más cercanos y que la historia se contara desde la perspectiva de la vida de Ignacio y no tanto de su muerte.

El proceso de producción fue complejo, ya que realizamos el documental con financiación propia y en gran medida se rodó con material de la universidad. Tuvimos que realizar viajes a los lugares en los que había vivido a Ignacio, como Londres o Comillas (Cantabria) aunque también rodamos mucho en Madrid.

La parte más dura del proceso de producción fue entrevistar a los familiares y amigos de Ignacio, ya que había un componente emocional muy grande con el que había que lidiar y era muy duro escuchar los testimonios.

 

Estamos orgullosos de alumnis como Antonio, que demuestran que todo esfuerzo tiene su recompensa y puedes hacer tus sueños realidad. ¡Enhorabuena Antonio!